Poneos los dos delante de un espejo. Señálate con el dedo y di “mamá” o “papá”. Haz lo mismo señalando a tu bebé y di su nombre. Luego señala tu nariz y di “nariz”. Repite lo mismo señalando la nariz de tu hijo. Puedes continuar señalando varias partes del cuerpo. Si ves que el pequeño muestra interés, pídele que se señale la nariz y otras partes del cuerpo que hayáis repasado anteriormente.
¿Qué le aporta esta actividad?
A menudo, los niños se sorprenden al verse reflejados en el espejo y se preguntan quién es ese “otro yo”. Con esta actividad, el bebé se apropia de su imagen poco a poco. Además, le permite enriquecer su capacidad de comprensión y su vocabulario, y aprender el nombre de algunas partes del cuerpo.
Cuando sea un poco más mayor
Del mismo modo, delante del espejo, puedes pedirle a tu hijo que levante una pierna, que saque la lengua o que se toque la barriga. Así empezará a familiarizarse con la ejecución de una instrucción de una forma lúdica y mejorará la coordinación.
El niño podrá realizar diversas actividades con papel como:
Arrugar bolas de papel para hacer “pelotas” que luego lanzará a un envase a cierta distancia, la misma que será la “canasta”.
Rasgar papel en tiras (se pueden trazar líneas guías para el niño) y colocar las tiras de papel rasgadas en una caja, luego el niño podrá vaciar la caja como si fuera lluvia.
Hacer un dibujo en una hoja de papel y pegar trozos de papel de diferentes colores para colorear el dibujo.
Nota: Es ideal que el niño tenga un lugar específico donde obtener papel para estas actividades, de lo contrario y dependiendo de la edad del niño, podría comprender que puede rasgar cualquier papel o libro que tenga a la mano; por esta misma razón no es recomendable rasgar libros viejos o revistas, ya que además de mostrar un uso poco apropiado, la tinta de impresión no es saludable para los niños.
Colocamos bolas pequeñas sobre una mesa en la que dibujaremos diferentes caminos (rectos, curvos, en espiral, etc.). Durante el juego el niño deslizará las bolas con la palma de la mano siguiendo los caminos trazados, sin salirse de los bordes. Podemos decirle al niño frases como: “Las bolas son traviesas, por eso tratan de escapar. ¡No las dejes ir!”.
En juegos posteriores se puede indicar al niño que haga rodar las bolas con un dedo en lugar de la palma de la mano.
Cuando pensamos en manualidades para niños, una de las más creativas es el collage infantil. ¿Qué es un collage? Esta técnica artística consiste en recortar y pegar en un soporte diversas imágenes, letras e incluso materiales como hojas secas o plumas. Así conseguiremos crear una composición nueva y original partiendo de imágenes ya existentes.
El collage para niños, además de ser una actividad divertida, sirve para desarrollar la imaginación y creatividad. También se trabaja la psicomotricidad fina al recortar y pegar y la capacidad espacial, ya que podemos crear diseños tridimensionales. En este artículo te explicamos cómo hacer un collage para niños de forma fácil y con materiales que todos tenemos en casa.
Elegir de qué materiales vamos a hacer el collage
Antes de empezar a elaborar nuestro collage infantil, debemos elegir los materiales.
El material más utilizado son los recortes fotográficos. Las fotos se obtienen principalmente de revistas y catálogos de publicidad. Pero también se usan otro tipo de imágenes como dibujos, pegatinas o letras recortadas.
Elige la base donde irá tu collage
Primero elegiremos un soporte. Lo ideal es usar cartulina blanca o del color que más nos guste, según el diseño que tengamos pensado. Si vamos a utilizar elementos más pesados en el collage, sirve el cartón pluma o madera balsa.
¿De qué va a ser el collage?
También es importante pensar en el temadel collage infantil para escoger los materiales. Si nos vamos a inspirar en el mar, podemos pegar pequeñas conchas. Si el tema es la selva, unas plumas ayudarán a crear animales exóticos como tucanes o guacamayos. No siempre tenemos que elegir un tema concreto. Con el collage podemos crear paisajes o criaturas de fantasía o hacer una obra abstracta. Algunos niños prefieren recortar imágenes de su gusto y posteriormente hacer una composición. Lo importante es fomentar la creatividad de los niños.
Consejos antes de empezar
Antes de empezar a hacer el collage en cartulina, puedes vereste tutorial muy explicativo para hacerte una primera idea.
Para elaborar el collage, necesitaremos como materiales imprescindibles como tijeras y pegamento. Para recortar detalles con precisión, los niños más mayores pueden servirse de un cúter o bisturí de papelería. Con tijeras zig-zag conseguiremos bordes decorativos. Para pegar, lo más adecuado es usar pegamento en barra que no mancha la cartulina. Para otros elementos que no sean de papel, usaremos pegamento líquido, mejor con aplicador en pincel. Lo usaremos con cuidado de no excedernos con la cantidad y manchar el collage.
Te recomendamos usar, además de los recortes de fotos, otros materiales de dibujo. Un rotulador negro sirve para repasar los bordes de las figuras y que destaquen más. Con rotuladores de colores remataremos la composición con frases, dibujos o detalles que completen tu obra. También ofrecen buenos resultados los lápices de colores o las acuarelas.
Manos a la obra
El primer paso es seleccionar aquellas fotos que queremos utilizar. No importa si al final no se pegan todas, recorta todas las que te inspiren y puedan encajar en la idea. Según la edad de los niños hay que pensar en qué tipo de imágenes pueden recortar. Los más pequeños deben trabajar con formas más simples y grandes y contar con la supervisión de algún adulto.
Cuando tenemos todas las imágenes recortadas, es el momento de hacer pruebas en el papel. No hay que pegar nada hasta que no estemos seguros de la composición. Para facilitar el trabajo, es interesante señalar con lápiz los puntos donde van colocadas las imágenes. Lo más sencillo es establecer el elemento principal de la composición, el que va a destacar y a partir de ahí seguir construyendo el collage.
Puede que quieras decorar el fondo con manchas de acuarela abstractas o crear un escenario temático dibujado. Utiliza rotuladores o lápices de colores para pintar el fondo del mar, el espacio exterior, una colina… Con otros tipos de papel como el celofán, papel metalizado o el papel charol, se pueden crear texturas y elementos como el cielo estrellado, olas, vegetación o el escenario que el niño haya imaginado.
Una vez seguros de la posición de cada elemento, pegaremos los recortes de papel. Si vamos a usar otros elementos adheridos, los añadiremos después de pegar las imágenes. Después repasamos líneas y perfiles con un rotulador negro.
El siguiente paso es añadir frases y palabras. Es una buena forma de practicar caligrafía e incluso, para los más mayores, iniciarse en el lettering. También es el momento de completar el collage con detalles que vayan dibujados.
Ya sabes cómo hacer un collage en cartulina para niños. Con esta manualidad podemos compartir un tiempo en familia fomentando la creatividad y habilidades plásticas de los más pequeños. Si enmarcamos el resultado final, el niño decorará su habitación con su propia obra, lo que aumentará su autoestima.
Una actividad interesante para hacer con niños es escribir una carta usando una plantilla con las partes de una carta para conocer su estructura. Se puede usar como ejercicio para niños, por ejemplo escribir una carta a un amigo o a un compañero de clase rellenando los huecos del modelo.
En casa aún no hemos llegado tan lejos (no sabe escribir) y hemos escrito nuestra carta con dibujos, pegatinas y recortes. Pero, si tienes niños mayores, te puede resultar útil esta plantilla para que los niños aprendan a escribir una carta, siguiendo un sencillo esquema y unas pautas básicas para su desarrollo.
Plantilla partes de una carta para niños:
Instrucciones para imprimir:
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Te explicamos qué es un texto y el significado de este término. Además, los tipos de texto que existen y cuáles son sus propiedades.
Un texto es una cantidad de enunciados hilados entre sí en base a un argumento.
¿Qué es un texto?
Se entiende por texto una composición ordenada de signos inscritos en un sistema de escritura, cuya lectura permite recobrar un sentido específico referido por el emisor. La palabra texto proviene del latín textus, que significa “tejido” o “entrelazado”, de modo que en el origen mismo de la idea del texto se encuentra su capacidad para contener ideas en un hilo o una secuencia de caracteres.De modo que un texto viene a ser una cantidad de enunciados hilados entre sí y ordenados en base a un argumento (explicativo, narrativo, descriptivo, etc.), empleando para ello un sistema concreto de signos, que llamaremos lenguaje, y dentro de dicho sistema un código concreto que llamaremos lengua.
De ese modo, todo textocontiene una serie de mensajes cifrados que el lector debe poder recuperar, y que puede ser de diversa índole, conforme a los cometidos expresivos de quien lo redactó: son textos las instrucciones de uso de una lavadora, pero también un poema de amor, las noticias del diario o un grafiti de protesta en una pared en la calle.
Un texto informativo explica una serie de contenidos específicos.
Los textos se clasifican tradicionalmente en base a la intención comunicativa que persigue el emisor, pudiendo hablar por lo tanto de:
Textos informativos. Aquellos en los que se le da al lector una serie de contenidos o informaciones específicas junto con las herramientas conceptuales o contextuales para comprenderlos, es decir, se le explica algo concreto. Por ejemplo: un informe técnico, una página de enciclopedia.
Textos narrativos. Aquellos en los que se detalla una narración, sea real o imaginaria. Por ejemplo: un cuento, una novela, una crónica de viaje.
Textos descriptivos. Aquellos en los que se brinda una cantidad de detalle respecto de un objeto o evento específico, aspirando a agotar sus propiedades en algún sentido. Por ejemplo: la ficha de una obra de arte en un museo, una propaganda de venta de un electrodoméstico.
Textos argumentativos. Aquellos que buscan convencer al lector de alguna opinión, punto de vista o consideración, respecto a un tema cualquiera, ofreciéndole argumentos y razones. Por ejemplo: un artículo de opinión, una propaganda incentivando el ahorro energético, un discurso en un mitin político.
Textos conmutativos. Aquellos que le imparten instrucciones precisas al lector, y que están escritos empleando verbos imperativos. Por ejemplo: una receta de cocina, una señal de tránsito, un letrero de no fumar.
Textos poéticos o lúdicos. Aquellos cuyo sentido está en la contemplación de la belleza o el ingenio con que fueron escritos, es decir, apelando al sentido lúdico o estético del lector. Por ejemplo: un poema, una obra literaria, una adivinanza.
Propiedades del texto
Todo texto es escrito con alguna intención comunicativa.
Todo texto necesariamente posee las siguientes propiedades:
Cohesión. Un texto cohesionado es aquel cuyas partes se encuentran unidas lógicamente entre sí, o sea, que de la lectura de una parte se puede ir a la siguiente de manera ordenada, racional. La falta de cohesión hace que los textos salten de una cosa a otra, sin ton ni son.
Coherencia. Los textos deben ser coherentes, lo cual significa centrarse en un tema o tópico sobre el cual van a referirse, sea el que sea. Un texto debería avanzar de a poco hacia la composición de una idea global, general, a través de la exposición de ideas más pequeñas o sencillas. Pero al final de la lectura de un texto coherente, uno puede explicar “de qué trata”.
Significado. Todo texto posee un significado a recuperar por el lector, incluso en los más banales o ineficientes. Pero la escritura nunca carece de significado, pues no tendría nada que comunicar y la lectura sería imposible.
Progresividad. Un texto ofrece su contenido de manera progresiva, es decir, poco a poco, una oración a la vez. Por eso para saber todo lo que dice debemos leerlo todo, pues a medida que avanzamos en la lectura vamos descifrando más y más del contenido de su mensaje, y si nos conformamos con la primera parte, no lo sabremos todo.
Intencionalidad. Todo texto es escrito con alguna intención comunicativa, o sea, con algún propósito en mente, ya sea servir de recordatorio, decirle a otra persona que haga algo, o simplemente entretener. Sea como sea, dicha intención configurará el texto y hará que el emisor emplee unos u otros recursos en su composición.
Adecuación. Todo texto debe adaptarse a una serie de códigos y preceptos que sean comunes con su receptor, de manera que éste pueda entenderlo y descifrar su contenido. Esto pasa por el modo de uso del lenguaje, también por las convenciones del género, etc.